“Andar descalzos”
La primera vez que vi a una persona descalza de compras fue en Hossegor, en Las Landas francesas, para quien no lo conozca es un paraíso surfero entre el País Vasco y Aquitania con kilómetros de playas casi salvajes y las dunas más altas del continente. Estaba en Pipper Rose, mi tienda fetiche, que es visita obligada cada vez que voy por la zona, a mi lado se probaba un vestido muy corto una chulaza (en Hossegor no hay guapos, ni guapas: hay chulazos y chulazas de anuncio) con un cuerpo espectacular adornado de decenas de tatuajes. Con semejante cuerpo no reparé en sus pies hasta que me la volví a encontrar en una patisserie (otra visita obligada para los golosos) donde entré a comprar macarons de todos los colores que les había prometido a mis compañeras de trabajo. La chica alta, como toda chulaza que se precie, iba descalza a todas partes con sus pulseras en el tobillo, cruzaba los inexistentes semáforos de la villa y se sentaba en una de las terrazas. Su amiga, en la que no había reparado porque era guapa pero sin ser chulaza también iba descalza por la ciudad.
Lo que en principio me pareció una extravagancia propia de surferos, que son muy poco dados a calzarse otra cosa que no sean chanclas o la arena de las playas, he descubierto con pasmo que se trata de la última tendencia entre los famosos. Si, si, han leído bien, lo más ahora es ir descalzos por la calle, tiene nombre y todo, se llama “barefoot walking”, pero a mí me gusta más “andar descalzos”. Aunque suene a broma famosos como: Chris Martin (el cantante de Coldplay y ex de Gwyneth Paltrow), la actriz Naomi Watts, la top model Giselle Bunchen, la otra ex top model Elle Macpherson o incluso Paulina Rubio andan sin zapatos por calles del mundo.
Toda la vida oyendo a nuestras madres que nos pusiéramos zapatos para no parecer salvajes y resulta que ahora es lo último, lo más hipster, lo más cool. Eso sí, los expertos en podología que no son nada modernos, recomiendan que lo mejor es acostumbrar a nuestros pies a la desnudez poco a poco: empezar en playas, sobre la arena, o en jardines si no se vive en puerto de mar. El asfalto es un tanto agresivo para nuestros indefensos pies después de milenios resguardados por suelas. En resumen, hay que hacer callo en la planta de los pies para poder llevar con dignidad la nueva moda.
En mi opinión una tendencia muy de temporada porque sólo tendrá vigencia con la primavera y el verano, en otoño llegarán las botas de nuevo a su reinado que se alargará hasta el invierno porque, será muy cool y lo que ellos quieran pero tener los pies congelados es algo que nadie soporta por muy celebrity que sea.
Tampoco es nada nuevo lo de ir en plan Adán y Eva por los pies, “Descalzos por el parque” de Robert Redford y Jane Fonda, ya nos anticipada en 1965 la liberación que suponía quitarse los calcetines y los zapatos para disfrutar de la libertad y de la vida.
En cualquier caso, si ven a alguien descalzo por sus calles no le señalen con el dedo, ni se giren a mirarlo, sigan caminando y comenten con displicencia “ahí va un barefoot walking”.







Buena manera de describir y analizar este tema.
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